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sábado


Hablo de la llave, de la llave maestra, la única, la que abre todas las puertas. La llave, la llave que nos hace llorar cuando nos olvidamos que si alguna vez amamos a alguien no existe más la soledad.
La llave maestra es capaz de abrir el candado más cerrado,
de despertar hasta el corazón más dormido. Es una llave que va a girar, y va a girar, y va a girar hasta abrir el candado.
La llave maestra
abre la puerta de la vida, la puerta de los milagros y la puerta de la fe. Abre los grilletes para sacarnos las cadenas que no nos dejan caminar.
Es una llave que nos vuelve osados, audaces.
Esa llave nos abre la puerta a la rebeldía. Es una llave capaz de abrir la celda de la prisión más segura. Es una llave que puede abrir hasta la cerradura más oxidada.
Es una llave que abre una puerta hacia una dimensión a veces desconocida.
Ustedes me están mirando y están esperando que les diga una gran revelación ¿no? Y esta vez los voy a defraudar, no les voy a decir nada que no sepan,
la llave la conocen, la tienen, es el amor.
Todo lo que necesitan es amor, como decían los Beatles. Bah, en realidad se los dije yo, pero bueno, no importa, no me jode. Pero es verdad, es verdad, es lo único que necesita, así de simple. Simple,
no fácil eh, simple.

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